Parece que los ingenieros de Apple han traído los deberes hechos y, en la presentación que ayer 17 de marzo de 2009 se llevó a cabo en Cupertino, han decidido hacer del iPhone un aparato funcional a pesar de perder algo de simplicidad, algo que es en parte culpable de su éxito. En una charla de algo más de una hora y media hubo varias revoluciones internas, y digo internas porque creo que no son comparables a las otras dos fluctuaciones en la fuerza sufridas en el mercado como cuando se hizo la presentación del dispositivo, en cuanto a hardware se refiere, y con la presentación de la App Store.
La primera revolución viene provocada de la segunda fluctuación, la App Store, al haberse incorporado la posibilidad de realizar compras en la misma desde dentro de una aplicación. De esta forma se puede actualizar el contenido de un programa sin necesidad de descargar una nueva versión de la aplicación mediante descargas, de pago o no, vía la tienda online. La primera consecuencia que surge es la limpieza de la tienda en si ya que dejarán de existir esas versiones “trial”, “lite” o “free” para incorporar un menú interno que permita comprar la versión completa de la misma. Otra consecuencia directa será la aparición de aplicaciones estratégicamente ”recortadas” para obligar al usuario a descargar contenidos adicionales, nada fuera de lo común ya que es habitual en el mercado de los videojuegos de simulación, por ejemplo.
La segunda revolución viene provocada por la primera fluctuación, el dispositivo en si, ya que se ha mejorado muchísimo la forma en que el hardware se entiende con el software, reforzando la sensación de cohesión, firmeza y estabilidad del mismo. En una sola jugada maestra se presentaron nuevas formas de comunicación punto a punto (p2p) entre dispositivos, entre accesorios de forma directa y vía Bluetooth, entre aplicaciones con las notificaciones en segundo plano (push notifications), mejoras en las aplicaciones ya conocidas de correo y calendario con la incorporación de búsquedas en las mismas, notas con la incorporación de la grabación de voz, y mejoras que se pedían a gritos en el sistema operativo como poder usar la conexión de datos del teléfono para conectarse a internet, usar en modo apaisado otras aplicaciones que no fueran el navegador, poder enviar y recibir MMS como hacen la vasta mayoría de teléfonos desde el 2002, búsquedas en el sistema en general utilizando un Spotlight como en Mac OS X y, por fin, poder copiar y pegar información.
A pesar de un par de detalles no tan agradables como que los dispositivos de primera generación no puedan utilizar auriculares Bluetooth AD2P ni enviar y recibir MMS. Según se pudo leer ayer en el turno de preguntas y respuestas, esto es debido a que se utiliza hardware diferente, lo cual es creíble en el caso de los auriculares inalámbricos pero no tanto en el caso de la mensajería multimedia ya que esta puede ser simulada por software siempre y cuando se cuente con una conexión GPRS. Otro pero es el coste de la actualización, gratuita para iPhone pero de $9.99 para los usuarios de iPod touch. Esto, que resulta un tanto incomprensible si tenemos en cuenta que el reproductor ofrece menos funcionalidad que el teléfono, es debido que la legislación estadounidense impone un costo a las actualizaciones si ofrecen funcionalidad no existente hasta la fecha y es aplicada al dispositivo…