Castañazo 2.0:
“…no se qué ha podido ocurrir señor agente. Somos todos conocidos e íbamos de fiesta, bueno, la verdad es que la fiesta ya duraba bastante tiempo, más o menos unos 8 años desde el último susto. Ha tenido momentos mejores y peores, hubo gente buena y mala, buenos que se hicieron malos y malos que se hicieron buenos. Se han ido incorporando bastantes que han aportado su parte y otros pocos se han quedado por el camino. Los hay que suenan más que otros, lo cual no quiere decir que sean mejores o peores necesariamente. El caso, señor agente, es que casi nadie lo vio venir esta vez.
Bueno, casi, porque siempre hay algún polvorilla que dice eso de ya-lo-dije-yó, y seguro que tiene parte de razón, pero como es algo que ya no conduce a ninguna parte nos queda preguntarnos qué ha sido lo que ha pasado para que no se repita. Como le decía, señor agente, no estamos ninguno muy seguro del caso porque todos defendemos los mismos intereses, unos quieren seguir haciendo dinero y otros queremos que sigan deleitándonos con sus productos. Lo que pasa, señor agente, es que siempre está el que malmete por detrás, ese que pica diciendo yo-esto-lo-arreglaba-a-hostias y pasa lo que pasa, que hay uno o dos que se lo creen y la lían. Y vaya si la lían. De la noche a la mañana garrotazo y tentetieso, señor agente.
Está uno tan a gusto pensando en sus cosas, en participar, en crear incluso, en conversar, en debatir, a veces hasta en opinar, que parece de película o, mejor dicho, de novela de ciencia ficción, cuando lo piensas fríamente. ¿Sabe, señor agente, que ya está todo escrito? No queda nada por inventar, hace 40 años que un señor dijo que hace 25 años íbamos a ser vigilados constantemente y no podríamos pensar por nosotros mismos para no hacernos daño… ¿tendría razón? Yo creo que podríamos haberlo evitado, pero claro, esto lo digo a toro pasado y desde la barrera. El caso es que el castañazo ha sido de órdago, inconstitucional.
En cosa de 72 horas todo se ha venido abajo. Un párrafo mal redactado dicen que ha sido, señor agente, por aclarar lo que sea necesario, que ya veremos qué se aclara finalmente; y mire usted que yo tenia fe y le defendía incluso de esos desconfiados que decían que no podía ser buena, que su pasado le delataba, y vaya si tenían razón. Como le iba diciendo, señor agente, no lo vimos venir y cuando nos hemos querido dar cuenta saltaban piezas de la maquinaria por los aires, se detenían las rotativas y se replicaban los manifiestos. A ver ahora quien es el listo que mueve ficha si no es hacia delante, porque collejas te llevas muchas en la vida pero de este calibre una o dos veces a lo sumo.
Tome usted nota de esto que le voy a decir, señor agente: este mundo es un pañuelo. Hoy estás aquí y mañana allí. Hoy eres héroe y mañana villano. Hoy consumes el producto y mañana lo generas, pero pasado nadie se acuerda de ti y tienes que vivir de las rentas, si puedes, y más vale caer en gracia que ser gracioso. Si tu producto es lo suficientemente bueno puedes tener por seguro que va a revertir en beneficios para ti pero, ¿lo es? Mire usted señor agente, que lo que yo creo que pasa es que no confían en lo que se les viene encima más que nada por miedo a lo desconocido, y por eso se aferran a un modelo de negocio cuya fecha de caducidad se ha pasado ya de lejos.
Modelos de negocio los hay de todos los colores, señor agente, pero hay que saber combinarlos eligiendo el adecuado para cada ocasión, adaptándolos y adaptándonos, a la velocidad adecuada. Puede que haya sido eso. Cuando algo tan lento, pesado y arcaico quiere acelerar por encima de sus posibilidades y se encuentra con un obstáculo, el golpe está asegurado porque no va a reaccionar con la agilidad necesaria. Va a ser eso, señor agente, el caso es que estábamos delante nosotros y hemos absorbido el impacto amortiguándolo un poquito por lo menos, que somos gente civilizada y nos gusta charlar sentados en una mesa tomando un café. Ahora mientras evaluamos los desperfectos y ponemos todo en su lugar otra vez solo nos queda pensar que errar es humano pero rectificar es cosa de sabios, señor agente…”
