Distopía: cuando hablamos de una sociedad ideal nos referimos al término utopía, entendiendo esta como algo superior y probablemente irrealizable, pero esos mundos utópicos distan mucho de la realidad en la que vivimos por una sencilla razón, es mucho más sencillo estropear todo que arreglarlo. En esas ocasiones rotas, tergiversadas y perversas estaríamos hablando de una distopía, la anti-utopía.
Últimamente tengo una temporada rara y eso me está pasando factura en los libros y películas que estoy viendo. En tres días han caído “Blade Runner”, “Watchmen”, “Terminator: Salvation” y a la que corresponde la captura, “Gamer”, donde se extrapola el típico juego de disparos en primera persona al mundo real donde la forma de manejar el concepto me gustó bastante, son un claro ejemplo de sociedades destruidas pero que por un motivo u otro son bastante familiares.
Todas estas se pueden enmarcar en el ámbito de la ciencia ficción, mi género favorito, pero no dejan de hacerte pensar y cuestionarte ciertos valores fundamentales como son si el fin justifica los medios y si realmente el bien de muchos puede justificar la opresión de otros… la parte chunga del caso es que últimamente podría considerar mi entorno como distópico.