Mac OS X Snow Leopard la lía parda: con la última versión del sistema operativo de los de Cupertino, llamada Mac OS X 10.6 Snow Leopard, me ha quedado más claro que nunca. Mientras demonizamos compañías como Microsoft y Dell con Apple hacemos todo lo contrario, la santificamos, la consentimos. De unos todo nos parece horriblemente dirigido a controlar el mundo, al mercado y al usuario, mientras que por parte de los otros nos parece “cool”, “geek” e incluso innovador y revolucionario, que no digo que lo sean ninguno de ellos que conste.
Lo que me da vueltas a la cabeza, objeto de mis últimas tribulaciones, es el último caso hecho público, el “nuevo” sistema operativo. Al principio parecía que era una simple revisión del sistema, mayor que una de las continuas actualizaciones, de las que la 10.5.8 es la última, pero menor que el cambio que implica cambiar de versión como sucedió al pasar de Mac OS 9 Classic a Mac OS X, pero nada más lejos de la realidad.
Ya son dos bases de datos las que se han abierto en las últimas horas para analizar y seguir con detalle los programas que funcionan, los que lo hacen a medias y los que no lo hacen en absoluto bajo este nuevo gato, y eso no es normal. Por un lado está la lista situada en Wikidot y ahora son nada más y nada menos que los chicos de MacWorld los que hacen lo propio. Hay muchos motivos para que suceda esto pero los más importantes que se me vienen a la cabeza, así a bote pronto, es que haya cambiado la arquitectura interna del software bajando en profundidad y que hayan cambiado la API quedándose más en la superficie.
Los cambios de arquitectura suelen implicar cambio en la versión, de la 8 a la 9, de la 9 a la 10, a priori puede que la adopción de los 64bits y los cambios que ello implica no sean suficientes para los bravos ingenieros de Apple aunque a mi se me antoja algo más complicado que recompilar con el flag —64 activo por lo que algo más habrá que cambiar. Este sería el motivo por el que aplicaciones profesionales como los paquetes Creative Suite de Adobe (pdf) no funcionen correctamente o no lo puedan asegurar con firmeza, entre otros, son programas que utilizan los recursos del Mac a bajo nivel “hablando” directamente con el sistema operativo para que este le provea de los canales adecuados.
Por otro lado la API (aplication programming interface, interfaz de programación de aplicaciones) ha debido cambiar también, y sería el motivo por el que multitud de programas “menores” han dejado de funcionar como debiera ya sea porque los métodos utilizados ahora necesitan parámetros diferentes o directamente se han eliminado sin haber sido deprecados previamente.
¿El precio de todo esto? $29 míseros dólares por un sistema operativo completo que no parece no requerir de la existencia del anterior para ser instalado, al contrario de lo que pensábamos hasta ahora, suficiente alto como para hacer una buena caja y suficiente bajo como para que la gente lo adopte sin rechistar, haciendo que el peso del cambio recaiga sobre los desarrolladores del software que de repente deja de funcionar y sobre los que se lanzarán las hordas de los usuarios enfadados ante los pasivos ojos de la compañía…
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